Siempre que nos encontramos ante fotografías de alimentos, realizadas de manera adecuada y profesional, en cualquier soporte o medio de comunicación, la sensación experimentada debería ser la misma ... un irrefrenable deseo de avalanzarnos sobre los alimentos o por lo menos que resulten tan apetecibles que nos sea imposible no imaginarnos degustándolos.
Para conseguir este efecto sobre cualquier audiencia, son imprescindibles dos condiciones, la técnica utilizada para capturar la imagen y que nuestro público no acabe de comer hace menos de veinte minutos. Sobre todo es fundamental distinguir entre las imágenes destinadas a campañas en soportes de gran formato (9x12 cm.) y las que serán utilizadas únicamente en soportes impresos convencionales.
Una vez decidido el formato de publicación, la técnica utilizada variará en función del encuadre (frontal, cenital u oblicuo), siempre evitando posibles problemas con la profundidad de campo. |